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1. Conjunto
de San Julián y Santa Lucía
Este conjunto monumental es puerta de entrada al Somontano.
En las dependencias del antiguo hospital se encuentran la
Oficina de Turismo y el Espacio del Vino de la Denominación
de Origen Somontano.
La iglesia gótica de San Julián, construida
en el siglo XVI, fue rehabilitada y convertida en Centro de
Interpretación del Somontano, donde se presenta la
comarca a través de un original diaporama.
2. Conjunto catedralicio
La Catedral de la Asunción es el monumento más
emblemático de la ciudad. El templo, de principios
del siglo XVI, es de grandes dimensiones y planta de salón,
dando lugar a un espacio interior diáfano, equilibrado
y majestuoso. Del retablo mayor destaca el basamento de alabastro,
obra de Damián Forment y de su discípulo Juan
de Liceire. A partir del siglo XVII el templo se enriqueció
con nuevas capillas de las que destacan las dos de los pies,
ambas obras del barroco pleno.
La torre se levanta exenta, quizá porque el alminar
de la anterior mezquita fue reutilizado como campanario.
Las excavaciones realizadas en el interior de la catedral
han sacado a la luz restos de la mezquita (siglo X), de la
anterior iglesia, del claustro gótico, de la abadía
y del cementerio de finales del siglo XVIII.
A pocos metros de la catedral se encuentra el Palacio Episcopal.
3. Plaza de la Constitución:
tres edificios emblemáticos
Presidiendo la plaza se encuentra el Ayuntamiento. Del edificio
actual, fruto de la profunda transformación que sufrió
hacia 1950, destacan su pequeño alero, los ventanales
abiertos en el piso superior y el balcón de regia forja
que abre a la planta noble. El salón de plenos conserva
parte de la decoración original.
En uno de los laterales se alza la Casa de las Hermanitas
de los Ancianos Desamparados, orden fundada en Barbastro en
1873 por Santa Teresa Jornet y por el canónigo e historiador
de la ciudad, Saturnino López Novoa.
Cierra la plaza el Colegio de los Escolapios, el primero (1677)
que tuvieron los Padres Escolapios en España, activo
en la actualidad. El elemento más destacado es su iglesia,
de tipología jesuítica, con planta de cruz latina,
cúpula sobre crucero y nave longitudinal a la que abren
capillas. Capiteles, pilastras, molduras y cornisas, remiten
al lenguaje decorativo del barroco más clasicista.
Su interior contiene pinturas del artista barbastrense Francisco
Zueras.
4. Casas nobles del Renacimiento
Desde la iglesia de los Escolapios se accede a la antigua
Calle Mayor, que nos conduce a los siglos del renacimiento.
El edificio conocido como Casa Latorre acoge la sede en Barbastro
de la UNED.
El alero labrado en madera del Palacio Argensola es uno de
los más monumentales por la fuerza plástica
de su decoración clásica y renacentista. Sus
muros han visto nacer a barbastrenses tan ilustres como el
General Ricardos, uno de los grandes militares europeos del
siglo XVIII, o los poetas Lupercio y Bartolomé Leonardo
de Argensola.
5. La plaza del Mercado
Desde sus orígenes, esta plaza ha congregado a numerosos
comerciantes y hortelanos. A diferencia de otras plazas españolas
no acogió ningún edificio de poder.
En un extremo se encuentra la Capilla de Santa Ana (siglos
XVI-XIX). Junto a ella se encontraba el almudí (almacén
destinado para la compra y venta del trigo y de otros granos).
Las casa más antiguas, con soportales de baja altura
y un marcado aire popular, conforman un frente compacto y
uniforme.
Hacia 1926 vio la luz un proyecto que contemplaba la construcción
de edificios de tipo historicista como los Almacenes San Pedro
o Casa Calonge (neomudéjar). Finalmente en 1975 se
construiría el Centro Cultural Entrearcos en el solar
de la casa natal de San Josemaría Escrivá de
Balaguer.
6. El río, los puentes, las
fuentes
Continuando por la calle Argensola llegamos al río.
La orilla derecha del Vero estuvo protegida por fuertes murallas
sobre las que más tarde se edificarían las casas.
Éstas, de considerable altura, forman un frente compacto
y macizo. El acceso a Barbastro desde la orilla izquierda
sólo era posible mediante los puentes que conectaban
con las puertas de la ciudad.
En la orilla izquierda pueden verse las tres fuentes públicas
que dieron nombre a la calle del Arrabal. La del Azud y la
del Vivero, han sido recuperadas recientemente gracias a los
trabajos de peatonalización de las orillas. La de San
Francisco, construida en 1553, es considerada una de las mejores
de Aragón.
7. San Francisco
El Arrabal, un área de la ciudad que quedaba fuera
del recinto amurallado de la medina, se empezó a desarrollar
en el siglo IX, durante la época islámica.
En esta área se fundó el convento de San Francisco,
entre los siglos XIII y XIV, coincidiendo con el periodo de
expansión de las órdenes mendicantes. En la
Plaza de San Antonio se puede reconocer la planta del antiguo
claustro.
En el siglo XVI y XVII la iglesia medieval se transformó
y la amplia nave se cubrió con bóvedas de crucería
estrellada. Ya en el siglo XVII se añadieron nuevas
capillas. Por una escalera se desciende a una cripta abovedada.
Una pequeña capilla, cubierta con bóveda de
crucería estrellada de hermoso trazado, está
dedicada a Ceferino Giménez Malla "el Pelé",
un honrado tratante de mulas, gitano, beatificado en 1997
por el Papa Juan Pablo II.
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