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La villa
de Alquézar se localiza en el último tramo del
cañón del río Vero, en un entorno paisajístico
impresionante, que ofrece múltiples alternativas a
los amantes de la naturaleza, del arte y de la historia.
1. Mirador 'Sonrisa al viento'
Desde se tiene una primera panorámica de la villa de
Alquézar y del ultimo tramo del cañón
del río Vero, antes de que sus aguas, tras abandonar
la Sierra de Guara, se adentren en los somontanos.
En lo más alto de una gran roca rodeada de profundos
barrancos, se alza la fortaleza levantada por los reyes cristianos
después de ser reconquistada a los musulmanes en el
siglo XI. En el siglo IX, Jalaf ibn Rasid levantó un
primer castillo con el fin impedir la entrada de los cristianos
del norte en la Barbitanya. El nombre de Alquézar también
es de origen árabe, pues deriva del topónimo
al-Qasr, "la fortaleza".
2. Portada gótica
La villa tuvo tres puertas que daban acceso al interior del
recinto urbano, pero de todas ellas sólo se conserva
este bello portalón gótico. En uno de sus extremos
puede verse un arco de medio punto y en el otro un arco apuntado
y coronado por el escudo de la villa.
Bajo el paso cubierto se encuentra la portada de casa El Médico
con uno de los escudos más antiguos de Alquézar,
en el que aparecen las barras de Aragón, un león
rampante y la concha junto al bastón de peregrino.
3. Calle Pedro Arnal Cavero
Pasear por esta calle nos permite introducirnos en el conjunto
medieval de Alquézar y revivir el lejano pasado medieval.
Todavía se conservan varios "callizos", o
pasos cubiertos sobre las calles, como recuerdo de unos tiempos
en los que era necesario aprovechar al máximo el limitado
espacio de un densamente poblada. La arquitectura doméstica
de sus casas, levantadas con piedra, ladrillo y tapial, es
resultado de una combinación de materiales utilizados
en los somontanos y en la montaña.
4. Ermita de Nuestra Señora
de las Nieves
Poco antes de alcanzar la Plaza Mayor, se encuentra esta pequeña
ermita.
Es de una sola nave y cubierta con bóveda de crucería
estrellada. Conserva un pequeño retablo montado a partir
de varios fragmentos de otros ya desaparecidos, tanto renacentistas
como barrocos.
Su fachada se construyó en el siglo XVII siguiendo
modelos de la arquitectura religiosa popular.
5. Plaza Mayor
La antigua Plaza Mayor, hoy llamada de Mosén Rafael
Eyerbe, es el verdadero corazón de la villa.
Se trata de una hermosa y recoleta plaza porticada, bajo cuyos
soportales se colocaban los comerciantes y artesanos que vendían
sus productos venidos de las tierras llanas y de las montañas.
Alquézar tuvo el privilegio de celebrar un mercado
semanal y una feria anual desde 1528, año en el que
Carlos V aprobó esta concesión a la villa. Tal
hecho permitió que Alquézar iniciara una nueva
etapa de esplendor y florecimiento.
6. Fuente de Monchirigüel
De Calle de la Iglesia se accede a la fuente de Monchirigüel,
tras descender por unas escaleras de piedra.
Fue construida en el siglo XVI, incorporando elementos decorativos
renacentistas además del escudo de la villa. Desde
este lugar se disfruta de una espectacular panorámica
de la Colegiata, encaramada a la peña y desafiando
el vacío.
7. Plaza Cruz de Buil
Al final de la Calle de la Iglesia se encuentra esta plaza.
Por ella se accede al recinto amurallado del castillo-colegiata,
a través de una puerta blasonada construida entre los
siglos XV y XVI. Desde los orígenes de la fortaleza,
este punto siempre fue lugar de penetración al castillo.
8. Mirador O´Bicón
Desde la Calle Baja se accede al mirador O´Bicón.
Puede admirarse una magnífica vista del último
tramo del cañón del río Vero. Las aguas
del río Vero que discurren por el fondo del barranco
fueron capaces, en otros tiempos, de mover las turbinas de
una vieja central hidroeléctrica y las pesadas piedras
del molino de Fuentebaños, situado aguas abajo de este
lugar.
El rumor de las aguas del Vero y el vuelo de buitres y chovas
piquirrojas, nos acompañará mientras disfrutamos
de este bello rincón del Parque Cultural.
9. Iglesia parroquial de San Miguel
Arcángel
En uno de los extremos de la localidad se encuentra la parroquial.
El actual templo comenzó a construirse en el año
1681 sobre uno anterior que fue derribado.
Es una obra de carácter popular. Llama la atención
la robustez y sobriedad del exterior, así como el juego
de volúmenes y tejadillos, lo que dificulta adivinar
que se trata de un edificio barroco.
El interior de la nave está cubierto con bóveda
de cañón y lunetos.
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