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Esta iglesia, que en origen fue un monasterio cisterciense,
perteneció a los hospitalarios durante el siglo XIII.
De las dependencias monásticas que tuvo sólo
se conserva la iglesia. Tiene una nave rectangular, ábside
poligonal al exterior y semicircular al interior y dos capillas
laterales enfrentadas entre si, a modo de falso transepto.
En los muros de la nave y en el ábside se conservan
unas pinturas murales datadas entre los siglos XIII y XIV.
La fachada oeste es sobria, algo característico de
la arquitectura cisterciense. En el centro se abre la puerta
de acceso bajo un arco de medio punto con tímpano,
y sobre ella un singular ventanal formado por un arco de medio
punto cobijado por otros dos, que terminan con una moldura
de puntas de diamante. La puerta de ingreso, abierta en el
lado norte bajo un atrio posterior, comunicaría el
templo con el claustro, hoy desaparecido, mediante un arco
de medio punto con crismón en el tímpano. La
portada está enmarcada por molduras decoradas, que
apean sobre columnas con capiteles decorados con motivos geométricos
y vegetales.
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