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El siglo XVII fue terrible para la demografía en Aragón
debido a los estragos que la peste bubónica, conocida
popularmente como la peste negra, causó en estas tierras.
Posiblemente, fruto del último brote acaecido en la
2ª mitad de ese siglo, es esta ermita dedicada a los
Santos Fabián y Sebastián, ambos protectores
contra la peste. Fue construida con sillares irregulares y
mampostería de piedra. La cabecera parece ser de un
momento anterior al resto del edificio propio de finales del
siglo XVII, como indica una inscripción epigráfica
de 1699.
El día de 20 de enero, festividad de los Santos Fabián
y Sebastián, acuden en romería los lugareños
y encienden la tradicional hoguera antipestosas.
Hasta 1936, la ermita contó con un retablo gótico
desaparecido dedicado a San Fabián, obra del pintor
oscense Pedro García de Benabarre, quien estableció
un taller en Barbastro y trabajó en numerosas ocasiones
por la zona. Se pueden ver obras de este pintor gótico
naturalista en unas tablas conservadas en el ayuntamiento
de Barbastro o en la iglesia parroquial de Fonz.
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