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En la rampa de acceso a la colegiata existe una puerta
de arco apuntado por la que se accedía a los
calabozos del antiguo castillo. Sobre la puerta hay
un bajorelieve que representa a las Santas Nunilo y
Alodia, recordando que, según la tradición
estuvieron presas en este lugar. Originarias de Adahuesca,
Nunilo y Alodia, eran dos hermanas hijas de padre musulmán
y madre cristiana. Al quedar huérfanas de padre,
la madre las educó en la fe cristiana. Sin embargo,
murió también la madre y un familiar cercano
las denunció para aprovecharse del patrimonio
de las niñas. Fueron encerradas en la cárcel
del castillo de Alquézar, pero Jalif ibn Rasid,
gobernador musulmán de Alquézar las dejó
en libertad tras verificar las dudosas intenciones de
la denuncia. Su familiar llevó la causa al tribunal
oscense y en Huesca fueron encarceladas y martirizadas,
pues no renunciaron a su fe. Fueron decapitadas en 851.
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