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El origen del conjunto se encuentra en una fortificación
árabe construida en el siglo IX y encargada por
Jalaf ibn Rasid, con motivo de las luchas contra los
carolingios que ocuparon el condado de Sobrarbe. De
este periodo no se conservan aparentes restos arquitectónicos.
En 1064, tras la toma de Barbastro por el rey Sancho
Ramírez, la fortaleza pasa a manos cristianas
y se establece una guarnición militar y una comunidad
religiosa. Se construyen varias edificaciones, militares
y defensivas unas, y religioso otras. El conjunto está
rodeado por una muralla de doble lienzo almenado y protegido
por varios torreones; uno de ellos utilizado posteriormente
por la colegiata como campanario. A la plaza superior
se accede a través de una puerta dovelada y mediante
una rampa escalonada en zig-zag.
La fundación canónica de Alquézar
fue ordenada por el rey Sancho Ramírez y confiada
al abad Sancho y adscrito al monasterio de San Cucufate
en Lecina, entre los años 1071 y 1074. En 1074
el rey Sancho Ramírez hizo un intento de crear
una canónica, aunque en 1080 pasó a pertenecer
a Roda de Isábena. Posteriormente, hacia 1083,
el abad Galindo inició las obras de ampliación
mandando construir las dependencias canonicales y la
iglesia de Santa María. Su consagración
tuvo lugar en 1099.
A este primer periodo románico pertenecen también
algunas partes de la muralla, la parte inferior de la
torre campanario, la torre albarrana y el paño
norte y este de la torre vigía y los restos de
la capilla de Santa María Magdalena.
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