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En el río Vero se ha conocido la existencia de hasta
doce presas, aunque buena parte de ellas han desaparecido.
El principal objetivo de su construcción fue aprovechar
el agua almacenada para regar las fértiles huertas,
accionar molinos harineros y batanes, y producir electricidad
en las pequeñas centrarles. Todos ellos son testimonio
del ingenio y esfuerzo que han ejercido los habitantes ribereños
con el fin de cubrir unas necesidades vitales.
Dado que la documentación histórica existente
es escasa, en muchos casos resulta muy complejo conocer el
origen de estas obras. Tampoco resulta sencilla su datación,
pues han sido sometidas a numerosas reparaciones y añadidos.
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