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En la casa no sólo se vivía, también
se trabajaba. Yo lo expresaría de forma algo más
elaborada: En una economía sumamente básica,
basada en la autosubsistencia y el autoconsumo, la casa era
mucho más que un simple lugar destinado a vivienda,
dado que acogía los frutos de las labores del campo
(cereal, aceite, vino...) y los animales y medios de producción
que permitírían sobrevivir a sus habitantes.
Una vivienda contaba con dos plantas y en ocasiones otra más,
bajo el tejado, conocida popularmente como la falsa.
El acceso al interior de la casa se hacía a través
de un zaguán o patio de entrada, en el que solía
situarse la gran pila para contener el aceite de oliva. En
el patio se abría un gran arco de medio punto que daba
entrada a otras zonas como la cuadra, donde se recogían
las caballerías y otros animales. Al calor de la cuadra,
en el Somontano había un espacio para la fermentación
del vino, el lagar o cubo, normalmente construido bajo tierra,
donde se depositaba el mosto de la uva tras ser pisado y que
se comunicaba con otro espacio, el laco, desde el que se recogía
el vino para ser almacenado en toneles. Los toneles se guardaban
en una habitación anexa al lagar.
En algunas casas, también en esta planta, se han conservado
otros espacios que servirían para almacenar aperos
o incluso como lugar de trabajo del propietario.
En la segunda planta se encontraba uno de los espacios más
relevantes de la casa: la cocina. Era el lugar donde se preparaban
los alimentos y se conservaban. Pero también era un
espacio con una función marcadamente familiar e incluso
social. En torno al hogar central y su amplia chimenea, en
bancos corridos alrededor o cadieras se reunían los
miembros de la familia sentados. Allí se cocinaba,
se comía, se hablaba, se debatían cuestiones
fundamentales y se contaban historias fantásticas,
e incluso, cuando el frío arreciaba en los días
más duros de invierno, se dormía. Junto a la
cocina, había normalmente una zona de despensa, y en
ocasiones un horno. Alrededor de la cocina se iban abriendo
las diferentes estancias de la planta y los dormitorios. Los
dormitorios solían tener una antesala hacia la que
abría la alcoba, lugar donde se ubicaba la cama. En
ocasiones, en este piso había una sala y hasta una
la biblioteca, donde se guardaban los documentos familiares
importantes y los libros.
Por último, en la planta superior estaba la falsa,
que normalmente no estaba compartimentada, y en la que se
abrían una serie de pequeños vanos al exterior
para que el aire circulara. Por eso, en esta zona se almacenaba
y se secaba el cereal, y también se guardaban aquellos
alimentos que necesitaban frescor y poca humedad para su conservación.
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