Patrimonio Cultural
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EVOLUCIÓN
LOS MATERIALES
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ELEMENTOS ORNAMENTALES
LAS PARTES DE LA CASA
 
Casetas pastoriles y arnales

Sección de una casa típica del Somontano. Laura Lavedan
Las partes de la casa

En la casa no sólo se vivía, también se trabajaba. Yo lo expresaría de forma algo más elaborada: En una economía sumamente básica, basada en la autosubsistencia y el autoconsumo, la casa era mucho más que un simple lugar destinado a vivienda, dado que acogía los frutos de las labores del campo (cereal, aceite, vino...) y los animales y medios de producción que permitírían sobrevivir a sus habitantes.

Una vivienda contaba con dos plantas y en ocasiones otra más, bajo el tejado, conocida popularmente como la falsa.

El acceso al interior de la casa se hacía a través de un zaguán o patio de entrada, en el que solía situarse la gran pila para contener el aceite de oliva. En el patio se abría un gran arco de medio punto que daba entrada a otras zonas como la cuadra, donde se recogían las caballerías y otros animales. Al calor de la cuadra, en el Somontano había un espacio para la fermentación del vino, el lagar o cubo, normalmente construido bajo tierra, donde se depositaba el mosto de la uva tras ser pisado y que se comunicaba con otro espacio, el laco, desde el que se recogía el vino para ser almacenado en toneles. Los toneles se guardaban en una habitación anexa al lagar.

En algunas casas, también en esta planta, se han conservado otros espacios que servirían para almacenar aperos o incluso como lugar de trabajo del propietario.

En la segunda planta se encontraba uno de los espacios más relevantes de la casa: la cocina. Era el lugar donde se preparaban los alimentos y se conservaban. Pero también era un espacio con una función marcadamente familiar e incluso social. En torno al hogar central y su amplia chimenea, en bancos corridos alrededor o cadieras se reunían los miembros de la familia sentados. Allí se cocinaba, se comía, se hablaba, se debatían cuestiones fundamentales y se contaban historias fantásticas, e incluso, cuando el frío arreciaba en los días más duros de invierno, se dormía. Junto a la cocina, había normalmente una zona de despensa, y en ocasiones un horno. Alrededor de la cocina se iban abriendo las diferentes estancias de la planta y los dormitorios. Los dormitorios solían tener una antesala hacia la que abría la alcoba, lugar donde se ubicaba la cama. En ocasiones, en este piso había una sala y hasta una la biblioteca, donde se guardaban los documentos familiares importantes y los libros.

Por último, en la planta superior estaba la falsa, que normalmente no estaba compartimentada, y en la que se abrían una serie de pequeños vanos al exterior para que el aire circulara. Por eso, en esta zona se almacenaba y se secaba el cereal, y también se guardaban aquellos alimentos que necesitaban frescor y poca humedad para su conservación.



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