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El elemento más característico en la fachada
es el arco de medio punto
que da acceso a la vivienda. En las casas de mediados del
siglo XVI, normalmente las dovelas
que formaban el arco eran lisas, sin decoración. Sin
embargo, en el siglo XVII y sobre todo en el siglo XVIII,
las dovelas se empezaron a decorar con numerosos motivos geométricos,
naturalistas y florales, o con elementos astrales y solares,
que cumplían una función protectora. En Huerta
de Vero, Adahuesca y Pozán de Vero se encuentran magníficos
ejemplos. También con intención de proteger
y ahuyentar determinados males y espíritus, se colgaban,
y aún se pueden seguir viendo en algunos pueblos como
como Betorz, Asque, Alquézar, Lecina o Bárcabo,
garras de animales rapaces, de jabalí o de cabra. Asimismo,
siguen captando la atención del visitante los llamadores
de las puertas con formas fálicas o de reptil ligados
a las creencias y tradiciones populares.
Relacionadas con estos aspectos se encuentran las chimeneas
coronadas por los llamados "espantabrujas"
para proteger la casa de estos seres maléficos. En
la zona de la sierra como en las localidades del municipio
de Bárcabo o incluso en Colungo, se conservan las clásicas
chimeneas troncónicas de origen pirenáico.
Teniendo en cuenta que la casa era el espacio donde se vivía,
se almacenaba el fruto del trabajo y se guardaba la práctica
totalidad de las pertenencias de una familia, no es de extrañar
que se asociara a ella todo tipo de ritos y supersticiones
y se tratara de proteger por todos los medios.
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