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El modelo de casa de esta zona se formó hacia la segunda
mitad del siglo XVI.
A partir del siglo XVII, aumentó la construcción
de viviendas y esta tipología se generalizó
y se extendió debido, entre otras cosas, a la mejora
en las condiciones de vida: se reformaron e incrementaron
los regadíos, se canalizaron las aguas de muchas fuentes
comunales hasta las plazas de los pueblos...
A partir del siglo XVIII, la liberalización de la comercialización
del cereal provocó el enriquecimiento de labradores
con mucho patrimonio lo que influyó en la decoración
de la casa. Las familias con alto poder adquisitivo quisieron
exhibir su poderío económico y compraron títulos
nobiliarios que anunciaron en las fachadas de sus casas mediante
blasones. La casa pasó de ser un lugar para vivir y
trabajar a ser también un elemento de distinción
social. De este modo, muchas de las casas blasonadas que hoy
podemos ver en Adahuesca o Alquézar datan de esta fecha.
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