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El núcleo de Almazorre está dividido en dos
barrios: en el barrio alto se encuentra la iglesia parroquial,
ocupando el punto más elevado. En el barrio bajo, a
los pies del monte, es donde se encuentran la mayor parte
de las viviendas y los edificios de uso público y social
como las antiguas escuelas, hoy local social; la herrería,
con función de almacén; o la ermita de la Esperanza,
actual iglesia parroquial.
Uno de los edificios más interesantes se encuentra
en la zona alta, junto a la iglesia. Se trata del esconjuradero,
pequeño edificio de planta cuadrangular, en cuyos muros
se abren vanos orientados a los cuatro puntos cardinales y
desde los que se lanzarían los conjuros para deshacer
las tormentas. Al lado de la iglesia están los restos
de la antigua casa abacial.
Almazorre mantiene la traza original de sus calles, fruto
de un urbanismo orgánico y espontáneo, habitual
en estas pequeñas localidades del Parque Cultural.
Por fortuna, todavía existen numerosas viviendas que
conservan la arquitectura tradicional de la zona, a base de
piedra y tejados de losa.
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