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Las estrechas calles y pasadizos de la villa medieval, declarada
Conjunto Histórico Artístico, bien merecen ser
recorridos a pie. Se alza sobre las verticales paredes calcáreas
que ha tallado el río Vero. De origen árabe,
tal y como indica su topónimo derivado de al Qasr (fortaleza),
su casco urbano conserva el trazado medieval. Es uno de los
mejores lugares para disfrutar de la arquitectura popular
construida en piedra, ladrillo y adobe. A los pies de la roca
sobre la que se erige la Colegiata, se extiende el pueblo,
con empinadas calles, callizos y recoletas plazuelas. Por
la calle principal se llega a la Plaza Mayor, un magnífico
ejemplo de plaza porticada. Siguiendo por la calle del Iglesia
se llega al castillo y su conjunto religioso. A lo largo de
este recorrido pueden verse destacados ejemplos de la arquitectura
civil aragonesa de los siglos XV al XVIII: portadas doveladas,
aleros decorados, galerías de arquillos, blasones,
trabajos de forja, balconadas
Sobre el caserío emerge el castillo-colegiata, desde
donde se divisa un espectacular paisaje. Desde los miradores
de O´Bico y el de Olivareta también se puede
disfrutar de unas imponentes panorámicas.
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