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En el barranco de
Arpán, afluente del río Vero, se ubica la única
estación aragonesa con pinturas rupestres paleolíticas.
Se trata de una cueva poco profunda, con una boca orientada
al este de 25 m de ancho y 18 m de largo.
La cueva se utilizó como hábitat temporal. Contiene
pinturas del Paleolítico Superior (en torno a 22.000
a.C.) en negro y rojo, grabados rupestres y restos del asentamiento
de hábitat.
Su excavación ha permitido recuperar instrumentos tallados
en sílex y cuarcita, así como restos de animales
como caballos. También ha sido localizado un hogar calefactor
con pocos paralelos en la Península Ibérica.
Dado que en la actualidad no es posible penetrar en ella, en
el Centro del Arte Rupestre de Colungo existe
una reproducción de su interior. |
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